sábado, 16 de febrero de 2008

El alfabeto del amor

El paraíso que buscamos no puede residir en lo que cambia, en lo externo a uno mismo, cuando nuestro anhelo de paz y de permanencia necesita las aguas quietas de nuestro ser. La consciencia no podría alimentarse del tiempo pues no entiende el ir y venir de las cosas. Mi "ahora" es la joya, la llave dorada de mi lámpara de Aladino, la alegría evocada e inexpresable.

2 comentarios:

Lidia M. Domes dijo...

Tal vez se pudiera poner la traducción?

Los paisajes son bellísimos!!!

Gracias,
Lidia

Lidia M. Domes dijo...

Recién ahora me doy cuenta que es lo que está arriba, por favor, discúlpame!!!!

Lidia